



La coenzima Q10 (CoQ10) es un compuesto liposoluble presente de forma natural en todas las células del organismo, especialmente en aquellas con mayor demanda energética, como el corazón, el hígado y el músculo esquelético. Su función principal consiste en participar en la cadena de transporte de electrones y en la producción de energía (ATP), actuando además como un antioxidante endógeno de gran relevancia para la protección celular (1,3).
Desde la oficina de farmacia, la CoQ10 adquiere especial importancia debido a su creciente uso en población general y en determinados grupos de riesgo. La evidencia muestra beneficios en salud cardiovascular, mejora de parámetros bioenergéticos y reducción de la fatiga muscular. Asimismo, su uso es especialmente útil en pacientes tratados con estatinas, ya que estos fármacos reducen los niveles endógenos de CoQ10, pudiendo contribuir al desarrollo de mialgias asociadas al tratamiento (1,2).
Aunque la alimentación puede aportar pequeñas cantidades de CoQ10, estas suelen ser insuficientes para cubrir necesidades específicas (aproximadamente 3-5 mg/día). Por ello, la suplementación cobra relevancia en algunos casos. En el mercado encontramos dos formas principales: ubiquinona (forma oxidada, más económica) y ubiquinol (forma reducida, con mejor biodisponibilidad). Para optimizar su absorción, se recomienda administrarla junto con alimentos ricos en grasa (1).
En la práctica farmacéutica es esencial tener en cuenta las posibles interacciones. La CoQ10 puede disminuir ligeramente el efecto de anticoagulantes como la warfarina, por lo que se aconseja monitorizar el INR cuando ambos se utilizan de forma conjunta. También puede potenciar el efecto de determinados antihipertensivos. Pese a ello, su perfil de seguridad es favorable y los efectos adversos son poco frecuentes y generalmente leves (2,3).
Como farmacéuticos, tenemos la oportunidad de ofrecer un consejo profesional basado en la evidencia y adaptado a las necesidades de cada paciente. Facilitar una información clara y realista sobre cuándo utilizar CoQ10, cómo hacerlo y qué beneficios esperar permite mejorar la adherencia, evitar falsos mitos y garantizar un uso seguro y efectivo. Integrar esta molécula en el consejo diario aporta un valor añadido en el abordaje integral de la salud, especialmente en personas mayores y pacientes polimedicados (1-3).